Mostrando entradas con la etiqueta estética. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta estética. Mostrar todas las entradas

martes, 6 de marzo de 2012

"Seven Deadly Sins"

Honestly, I'm way far from being a christian and I do not support the ideas church and religion have about most things, but I must say these images are really cool.
(I don't see them as sins but as a result of a fucked up morality, but anyway...)









miércoles, 25 de enero de 2012

Incapacidad de Observación.

Caí en la cuenta entonces de qué poco uso le damos a nuestra capacidad de observación. Solía ensimismarme tanto que todo lo demás pasaba a ser secundario, ignorando cosas que podrían haber resultado de algún valor.

jueves, 27 de octubre de 2011

Thank God I'm Pretty

Va a sonar estúpido, pero siento que no termino de apreciar la surrealidad de su hermosura. Es como estéticamente irreal, perfecta.


martes, 14 de septiembre de 2010

~Addicted Bitch


~guess i will never be able to change it: i'm hopelessly addicted to bad guys

lunes, 6 de septiembre de 2010

~Falsa Mariposa.

-Derek ¿Qué haces?
-Admiro esta crisálida de la que pronto saldrá una mariposa... ¿No es asombroso?
-A decir verdad, no. ¿Qué ha sucedido con el mundo? Hoy en día hasta los insectos usan cirugía estética...

lunes, 23 de agosto de 2010

Estética Gramatical

Así como hay palabras poco placenteras (tanto gramatical como auditivamente), también las hay hermosas, estéticas, sin importar su real significado.
Ejemplos:

Proxeneta. Exilio. Sintética. Efímero. Dislexia. Anorexia. Apatía. Elocuencia. Ántrax. Asfixia. Lapislázuli. Amoníaco. Horizonte. Narciso. Puñal.



Esto es a mí parecer, claramente no es absoluto y no tiene valor real. Sólo es el modo en que relaciono los sonidos y la estética de las letras. (Claramente se nota un favoritismo por la 'X')

jueves, 12 de agosto de 2010

estética de las palabras


ciertas palabras son gramatical, sonora y estéticamente desagradables:
Churrasco, Pánfilo, Chancho, Fofo, Obstetra, Cráneo, Protuberancia, Error, Ferrocarril, etc.

domingo, 25 de julio de 2010

Nivel de Masoquismo.

~Pleasure In Pain.

Chuck Bass (Gossip Girl)

Gregory House (House MD)

Brian Kinney (Queer As Folk US)

Tony (Skins)

They all have one thing in common... They are selfish basterds. :)

sábado, 3 de julio de 2010

Esa Boca (Benedetti)


Un cuento de Mario Benedetti que podrá, en parte, dar explicación al significado de la dirección de este blog (I HATE CLOWNS).

Su entusiasmo por el circo se venía arrastrando desde tiempo atrás. Dos meses, quizá. Pero cuando siete años son toda la vida y aún se ve el mundo de los mayores como una muchedumbre a través de un vidrio esmerilado, entonces dos meses representan un largo, insondable proceso. Sus hermanos mayores habían ido dos o tres veces e imitaban minuciosamente las graciosas desgracias de los payasos y las contorsiones y equilibrios de los forzudos. También los compañeros de la escuela lo habían visto y se reían con grandes aspavientos al recordar este golpe o aquella pirueta. Sólo que Carlos no sabía que eran exageraciones destinadas a él, a él que no iba al circo porque el padre entendía que era muy impresionable y podía conmoverse demasiado ante el riesgo inútil que corrían los trapecistas. Sin embargo, Carlos sentía algo parecido a un dolor en el pecho siempre que pensaba en los payasos. Cada día se le iba siendo más difícil soportar su curiosidad.

Entonces preparó la frase y en el momento oportuno se la dijo al padre: « ¿No habría forma de que yo pudiese ir alguna vez al circo? » A los siete años, toda frase larga resulta simpática y el padre se vio obligado primero a sonreír, luego a explicarse: «No quiero que veas a los trapecistas. » En cuanto oyó esto, Carlos se sintió verdaderamente a salvo, porque él no tenía interés en los trapecistas. « ¿Y si me fuera cuando empieza ese número? » « Bueno », contestó el padre, « así, sí».

La madre compró dos entradas y lo llevó el sábado de noche. Apareció una mujer de malla roja que hacía equilibrio sobre un caballo blanco. Él esperaba a los payasos. Aplaudieron. Después salieron unos monos que andaban en bicicleta, pero él esperaba a los payasos. Otra vez aplaudieron y apareció un malabarista. Carlos miraba con los ojos muy abiertos, pero de pronto se encontró bostezando. Aplaudieron de nuevo y salieron -ahora sí- los payasos.

Su interés llegó a la máxima tensión. Eran cuatro, dos de ellos enanos. Uno de los grandes hizo una cabriola, de aquellas que imitaba su hermano mayor. Un enano se le metió entre las piernas y el payaso grande le pegó sonoramente en el trasero. Casi todos los espectadores se reían y algunos muchachitos empezaban a festejar el chiste mímico antes aún de que el payaso emprendiera su gesto. Los dos enanos se trenzaron en la milésima versión de una pelea absurda, mientras el menos cómico de los otros dos los alentaba para que se pegasen. Entonces el segundo payaso grande, que era sin lugar a dudas el más cómico, se acercó a la baranda que limitaba la pista, y Carlos lo vio junto a él, tan cerca que pudo distinguir la boca cansada del hombre bajo la risa pintada y fija del payaso. Por un instante el pobre diablo vio aquella carita asombrada y le sonrió, de modo imperceptible, con sus labios verdaderos. Pero los otros tres habían concluido y el payaso más cómico se unió a los demás en los porrazos y saltos finales, y todos aplaudieron, aun la madre de Carlos.

Y como después venían los trapecistas, de acuerdo a lo convenido, la madre lo tomó de un brazo y salieron a la calle. Ahora sí había visto el circo, como sus hermanos y los compañeros del colegio. Sentía el pecho vacío y no le importaba qué iba a decir mañana. Serían las once de la noche, pero la madre sospechaba algo y lo introdujo en la zona de luz de una vidriera. Le pasó despacio, como si no lo creyera, una mano por los ojos, y después le preguntó si estaba llorando. Él no dijo nada. «¿Es por los trapecistas? ¿Tenías ganas de verlos?»

Ya era demasiado. A él no le interesaban los trapecistas. Sólo para destruir el malentendido, explicó que lloraba porque los payasos no le hacían reír.

Mario Benedetti.

Arte.


el mundo es arte. sólo hay que sentarse y ser espectador de la obra más maravillosa de nuestra existencia.